jueves, 12 de noviembre de 2015

Sesión 8 R. Federal, G. de Reforma



Republica federal
1 Antecedentes
1.1 Problemas
1.1.1 Territorio
 + 4 mil km2
1.1.2 Poblacion
6,122,354 habitantes
1.1.3 Mosaico cultural
diferencias culturales
1.2 Plan de Casamata vs Agustin de iturbide
2  1823 Triubirato
2.1 Guadalupe Victoria Celestino Negrete Nicolas Bravo
3 Constitución  de1824
3.1 Guadalupe Victoria Nicolas Bravo
3.1.1 Esclavitud
4 Expansionismo EU.
4.1 Religion
4.1.1 Protentestantismo
Martin Lutero, Juan Calvino,Enrique Octavo
Trabajo =
Culto a dios
Destino manifiesto
Crecer,poblar y reproducir
4.1.2 Catolicismo
trabajo =
castigo
mandato
Dios castigador
4.2 Compra
4.2.1 Lousiana a Francia
4.2.2 Florida a España
4.2.3 Alaska a Rusia
4.2.4 Intento comprar Texas a Mexico
4.3 Lema
4.3.1 "America para los americanos"
5 Intervenciones extranjeras
5.1 causas
5.1.1 Extension territorial
5.1.2 Desproporcion mexicanos/extranjeros
5.2 Eecto
5.2.1 perdida  + del a mitad del territorio
5.3 guerras
5.3.1 Texas
Rep. Fredonía
Anexión EU
5.3.2 de los pasteles Francia
Indemnización
5.3.3 Estados Unidos
Tratado  Guadalupe- Hidalgo
5.3.4 Francia
2 imperio




1 Contexto
1.1 Interno
1.1.1 Pais fracturado, frustrado
1.1.2 Vacio de Poder, Mariano Arista renuncia
1.1.3 En 1853, Lucas Alaman llama a Santanna (exiliado). Acta de Guadalajara poderes absolutos, no al sma.federal.
1.1.4 Liberales v/s Conservadores
1.2 Externo
1.2.1 Conspirsacion en Nuevo Orleans
1.2.2 Los liberales (modelo EU) Juarez, Melchor Ocampo, Lerdo de Tejada, Ponciano Arriaga, Comonfort
1.2.3 Programa del PLM
Division religion/civil
Supresion de fueros
Militares
Religiosos
Nacionalizacion
Aduanas
Garantias individuales
2 Plan de Ayutla 1854
2.1 Renuncia de Santa Anna
2.2 Presidente interino Juan Alvarez
2.3 Convoca a un rep. de c/u de los edos.
2.4 Congreso Constituyente en Cuernavaca 4/10/55 Capital
3 De Reforma
3.1 ¿En Tetecala?
3.2 Ley Juarez
3.2.1 No fueros militares, eclesiasticos
3.3 Lerdo
3.3.1 Desamortizacion de fincas urbanas y rusticas
Despojo de tierras -- problema agrario
3.4 Iglesias
3.4.1 No a los diezmos
3.5 Libertades civiles
3.5.1 Credo
3.5.2 Prensa
3.5.3 Transito
3.5.4 Pensamiento
3.5.5 Asosiacion
4 Constitución de 1857
4.1 5 febrero
4.1.1 Presidente Ignacio Comonfort
4.1.2 Juarez Mntro. de justicia
Presidente susutituto
Gto. SLP; Chihuahua (carruaje)
4.2 Plan de Tacubaya diciembre
4.2.1 Felix Zuloaga
Miguel Miramon
Ver. mar y tiera
EU interviene por los liberales
4.3 Guerra 58-61
4.3.1 1° conservadores/liberales 
4.3.2 2° conservadores/liberales
4.3.3 3° conservadores/liberales
Juarez presidente 61-64
Moratoria a la deuda externa
4.4 Edos. Liberales Col. Gro.Gto.Jal. Mich. Oax.Qro. Ver. Zac.
4.5  Falta de recursos - Apoyos extranjeros
4.5.1 Tratados
EU McLane-Ocampo
Transito Itsmo Tehuantepec
Presencia militar
2 millones prestamo
Rechazo senado EU/ G. Sesesion
España Mont-J.N.Almonte
Indemnización
Tutela de España
Prestamo Jcéker



 “NOTICIAS DEL IMPERIO” Fernando del Paso

Flor de todas lasa flores era ella, señor juez, flor de todas las mímeles, miel de tronadora sus palabras. De jarabe de rosa oscura su boca. Yo, señor, soy humilde. Vengo de lejos, de una montaña muy empinada donde si usted mira para arriba, verá a los tucanes que beben agua en los cálices de las orquídeas retrepadas en las copas de los árboles más altos. Yo, antes que nada, quiero que conste de hoy en adelante lo mucho que quería yo a Concepción, y lo mucho, también, que puedo quererla todavía.

Sus pies eran pequeños. Su cabello, negro, brilloso. Y entre su pelo y sus pies, y aparte de sus ojos y boca, Concepción tenía otras cosas, que ni yo estoy para contarlas ni usted, con todas mis consideraciones, señor juez está para escucharlas. Yo, señor, no soy muy instruido. Yo no solo no sé de muchas cosas que hay en el mundo, sino que además no sé nada de muchísimas cosas más que ni siquiera sé que hay. Pero lo que se dice un ignorante, tampoco lo he sido. Pregúnteme usted de flores. Pregúnteme usted cuáles son las flores que le dan su sombra al cacao, y le diré que son las del cacahuananche, que son chiquitas y rosadas, y que figuran maripositas. Y si a usted de interesa averiguar con que se quitan las manchas de la cara, yo le diría que para eso no hay nada mejor que una pomada que se hace amasando los bulbos de la flor que se llama lirio céfiro.

Empecé a trabajar de ayudante de jardinero en una casa grande, y luego en otra más grande, y luego sin darme cuenta fui ya jefe de jardineros de una casa más grande todavía que llaman la Quinta Borda y a donde llegaba a vivir muchas veces al año  el Señor que llaman Don Maximiliano y que dicen, o eso me dijeron a mí, que es el Rey de México.

Yo, que no tengo alas, señor juez, me quedé prendido para siempre a Concepción, con una espina  clavada en el pecho. Y ahora dígame usted que se puede hacer si se tiene trabajo y religión y la comida no falta, ni una hamaca para  las tardes del domingo, qué se puede hacer sino ser feliz casi a la fuerza. Y si lo fuimos, si fuimos felices algún día, comenzamos a dejar de serlo, primero muy poco a poco cuando el Señor Don Maximiliano llegó a la Residencia Borda, y después muy repentinamente, el día en que yo me di cuenta que Don Maximiliano miraba a Concepción, y Concepción miraba a Don Maximiliano con una clase de mirada que yo nunca había visto, con una clase de mirada que parecían haber inventado entre los dos.

Yo se de cosas para matar gusanos y malas yerbas, y de abonos y estiércoles para darle mas responsabilidad a la tierra. Pero de otras cosas no sé, y nunca supe, nunca entendí por que Concepción se volvió de pronto como esas gatas que se largan desde que Dios anochece y que no regresan hasta la madrugada, ensalivadas y temblorosas, para acertar solo a derramar en el suelo el plato de leche que las estaba esperando. Lo que si, es que me acuerdo cuando mas o menos comenzó todo, y fue una tarde en la que estaba yo en el jardín grande con Concepción, plantando unos bulbos que ella tenia en el regazo de su enagua, que la alzaba un poco con las manos para que no se rodaran los bulbos, y paso por allí el señor Don Maximiliano acompañado por un señor que también era foráneo, y que andaba siempre con un paraguas amarillo cortando plantas sin pedirle permiso a  nadie, y agarrando escarabajos y lagartijas por la cola para meterlos en unos frascos que le colgaban, con hilos, del cuello y los hombros.
Y el señor ése le iba diciendo a Don Maximiliano los nombres de las flores.
Pero no le decía esta se llama jaral amarillo y aquella clavel jaspeado, menos sabia español, menos sabia masticar el indio. No, le iba dando a Don Maximiliano los nombres de las flores en científico, en latín, señor juez, como los cantados de la iglesia. Luego llegaron ante una flor que el señor no se acordó como se llamaba, y Don Maximiliano me preguntó a mí Yo, que ya me había quitado el sombrero, le dije estas son las copas de oro, Señor, y el agua de sus cálices que hay que secar antes de se habrán las flores se usa en gotas para los ojos hinchados, y también por la forma de capuchón que tienen las llaman gorros de Napoleón, Señor, y por la otra forma que también tienen se llaman tetonas.

Y Don Maximiliano que se hacia como que no había visto a Concepción me siguió preguntando los nombres de muchas flores, que yo le fui dando hasta que de repente se volteo a verla, y concepción que hasta entonces había tenido los ojos bajos, también como si no hubiera visto a Don Maximiliano, los alzo para verlo. Don Maximiliano le pregunto entonces; y tú, como te llamas, y antes de que ella contestara, yo me puse de pie y le dije: Concepción. Concepción Sedano, Señor es mi mujer, y hasta estuve tentado de ponerme el sombrero como para decirle que de esa flor que era Concepción, flor de todas las flores, yo era el señor. Le hice una seña a ella para que se levantara y Concepción, por no derramar en la tierra los bulbos, se puso de pie con la falda alzada, medio enseñando las piernas un poco mas arriba de las rodillas y sin dejar de ver a Don Maximiliano y yo me dije, aunque la verdad me lo dije muchos días después, cundo caí en la cuenta, que no  importaba que nunca antes se hubieran conocido, pro que desde ese momento fue como si se hubieran conocido, desde siempre.  

Yo, lo que se llama verlos, nunca los vi. Nunca le seguí los pasos a Concepción cuando se levantaba en las noches y salía del cuarto sin hacer ruido. Bueno, eso es lo que ella creía, señor, porque yo tengo un oído muy hecho a los silencios. Yo, de ver a Concepción y Don Maximiliano, que dios me perdone, nunca los vi, como le dije. Es decir, nunca con los ojos abiertos, señor juez, por que los veía con los ojos cerrados y todavía ahora, si usted me permite cerrarlos un momentito, los puedo ver. Don Maximiliano tenía su cuarto una cama grande, de esas con mosquiteros de tules y barrotes dorados. Don Maximiliano tenía también, en el corredor, bajo un macetón con helechos que colgaba del techo y cerca de una jaula de pájaros, una hamaca muy ancha, de seda blanca. Yo los vi allí muchas veces, nomás cerrando los ojos nomás tratando de imaginar lo que todo el mundo decía, pero que todo el mundo callaba. Hay una tapia en la quinta Borda, señor, cerca de las habitaciones de don Maximiliano, que tiene una puerta disimulada por una enredadera de campanillas. Y si yo nunca vi como mis propios ojos que Concepción entrara o saliera por esa puerta, lo que sí puedo decirle es que Concepción, cuando regresaba en las madrugadas, tenia hojitas lilas y blancas todavía enredadas en el pelo. Yo conozco también el estanque que yo llamaba de las buganbilias, por que a veces amanecía casi cubierto con sus hojas. Yo, aunque también alguna vez le quité a Concepción algunas hojas mojadas de buganbilia que se le habían pegado en la espalda, nunca vi a los dos meterse al estanque desnudos, dios me libre, y desnudos allí abrazarse entre las hojas y los lirios y los pescaditos rojos y dorados. Y cuando digo los dos, no quiero decir Concepción y Don Maximiliano, señor juez, sino Concepción y el otro, el hombre, señor juez, quien haya sido, el Don que usted quiera. Pero por si acaso, nada más que por si acaso haya sido Don Maximiliano, le aseguro que yo no diré como el santo Job: Dios me la dio, Dios me la quito, bendito sea el nombre del señor. Por que la verdad es que, si dios me dio a la Concepción, fue un hombre, y no Dios, el que me la quitó. Y pienso yo: Si un rey tiene un jardín y una casa tan grande como esos, y además otros palacios y castillos y jardines más grandes todavía, por qué no le deja a uno, que no tiene nada, lo único que tiene. Por que si he hablado de mi casa, señor juez, de nuestra casa mía  y de Concepción, eso solo era un decir, como cuando hablo de mi jardín, que era el que rodeaba a nuestra casa, porque las dos cosas eran prestadas, nada más mientras trabajara yo en la quinta Borda, como se ha comprobado ahora que no tengo nada. Aunque eso sí le diré, si me permite usted la discreción, me gustaba pensar, aunque no eran míos, que si la casa de don Maximiliano era muy chica para un jardín tan grande, mi casa, en cambio, era muy grande para un jardín tan chico. Al día siguiente, señor a la otra mañana de imaginármelos en el estanque de las buganbilias, me llevé un montón de florecitas de hierba anís que también llaman flores de tierra dentro, que se usan para perfumar el baño de los niños, y las derrame en agua. Esa madrugada, cuando regresó Concepción, un gran olor de anís señor juez, el más grande olor de anís que yo haya conocido me sofocó el alma. Yo, con toda la rabia y el dolor que tenía, nunca le hice nada a Concepción, nunca la toque como no fuera como el barón toca a la mujer. Yo nomás llore un poquito, me levante, me fui al estanque y les eche unos polvos de semillas de patol a los pescados, pero sin intención de que se murieran sino nada más que para atontarlos un poco, para que se durmieran un rato, a ver si se olvidaban de lo que habían visto. Yo, su señoría le prometo regresar a mi tierra y no volver nunca a aparecerme en el Valle de Cuernavaca. Yo le prometo llevarme conmigo a Concepción y si ella quiere estoy dispuesto a cargar con su hijo. Yo no le prometo ni a usted ni a nadie que lo voy a ver como mi hijo propio, pero sí que lo voy a cuidar, a enseñarle las cosas que yo sé, y que nunca le faltara el pan. Aunque con el tiempo uno que sabe: tampoco Concepción era de mi propia sangre y pesar de eso, ya ve usted como la llegué a querer. Pero para eso, para hacer todo eso y prometérselo y lo que es más importante, señor juez, para cumplírselo, necesito que me devuelvan a mi Concepción. Y si me la devuelven, ay señor juez, si la convencen a que vuelva conmigo de una vez por todas, yo le prometo por lo más sagrado, le prometo por ella que me voy a olvidar de todo y a volver a ser feliz como en aquellos tiempos, en que era ella mi Concepción inmaculada de día y de noche: girasol por las mañanas, alta y espigada y con la cara al cielo; flamboyán por las tardes cuando el sol poniente le pintaba la piel de anaranjado; huele de noche en la noches sembradas de estrellas y de luna en flor. Cuando yo le decía: ay Concepción, Concepción, con las flores de mayo más altas tejeré dos guirnaldas: una para la Virgen y otra para tu cama. Ay Concepción, Concepción, cuando comience a caer de las jacarandas su lluvia morada, te invito, desnuda, a recordar que me amas, y te prometo un vestido de petalitos mojados en tu sudor y el mío.

Visita al "Jardin Borda " y realizar la dinamica "Viaje al pasado" Realizar ensayo.

SE SUSPENDE LA ACTIVIDAD EN EL JARDIN BORDA (REMODELACIÓN) SOLO DESARROLLAR EL ENSAYO

No hay comentarios.:

Publicar un comentario